LOS VISITANTES ÚNICOS DEL MUSEO DE ANTROPOLOGÍA
por Emiliano Hernandez
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El Museo de Antropología, diseñado y construido por Pedro Ramírez Vázquez en 1964, es uno de los espacios más emblemáticos de la Ciudad de México. Fue creado con el propósito de que los mexicanos conocieran y amaran aún más la esencia de sus raíces. Sin embargo, ¿qué sucedió cuando los corredores nómadas comenzaron a llegar?
La icónica escultura que se encuentra en la calle Reforma es conocida como Tláloc, "el dios de la lluvia". La historia cuenta que cuando encontraron la escultura y la trasladaron a la Ciudad de México, se supone que la "despertaron". Curiosamente, esa misma noche, ya instalada en la entrada del museo, comenzó a caer una tormenta en la ciudad. Se dice que "Tláloc ha llegado" y con él, también llegaron los corredores nómadas.
Independientemente de la hora que visites el lugar, ya sea de día o de noche, haga frío o calor, siempre verás corredores pasando, subiendo o bajando por este sitio. Las estructuras de metal no impiden que los corredores se adueñen del espacio. Por las mañanas, el lugar irradia una energía única, donde la comunidad de corredores se reúne para compartir su pasión por el running.
Los corredores nómadas han adoptado este lugar icónico como su propio punto de encuentro. Es un espacio donde los amantes del running pueden desafiarse a sí mismos mientras exploran las calles de la ciudad. Desde principiantes hasta corredores experimentados, todos son bienvenidos en este espacio. La diversidad de corredores que se reúnen aquí es un reflejo de la diversidad de la misma Ciudad de México.
La presencia de los corredores ha agregado una nueva dimensión al Museo de Antropología. A través del running, se ha establecido un vínculo entre la cultura, la historia y el deporte. Es un recordatorio de que cada rincón de la ciudad tiene una historia que contar, y cada paso que dan los corredores es una parte de esa narrativa en constante evolución.
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LOS VISITANTES ÚNICOS DEL MUSEO DE ANTROPOLOGÍA
El Museo de Antropología, diseñado y construido por Pedro Ramírez Vázquez en 1964, es uno de los espacios más emblemáticos de la Ciudad de México. Fue creado con el propósito de ayudar a los mexicanos a comprender y amar aún más la esencia de sus raíces. Sin embargo, ¿qué sucedió cuando comenzaron a llegar los corredores nómadas?
La icónica escultura que se encuentra en la calle Reforma se conoce como Tláloc, "el dios de la lluvia". Cuenta la historia que cuando la encontraron y la trajeron a la Ciudad de México, se cree que "despertó". Curiosamente, esa misma noche, ya instalada en la entrada del museo, se desató una tormenta en la ciudad. Se dice que "Tláloc ha llegado", y con él, también llegaron los corredores nómadas.
Sin importar la hora que visites el lugar, ya sea de día o de noche, haga calor o frío, siempre verás corredores pasando, subiendo o bajando. Las estructuras metálicas no impiden que los corredores se apoderen del espacio. Por las mañanas, el lugar irradia una energía única, donde la comunidad de corredores se reúne para compartir su pasión por el running.
Los corredores nómadas han adoptado este icónico lugar como su punto de encuentro. Es un espacio donde los entusiastas del running pueden desafiarse a sí mismos mientras exploran las calles de la ciudad. Desde principiantes hasta corredores experimentados, todos son bienvenidos en este espacio. La diversidad de corredores que se reúnen aquí refleja la diversidad de la Ciudad de México.
La presencia de los corredores ha añadido una nueva dimensión al Museo de Antropología. A través del running, se ha establecido una conexión entre la cultura, la historia y el deporte. Es un recordatorio de que cada rincón de la ciudad tiene una historia que contar, y cada paso de los corredores forma parte de esa narrativa en constante evolución.