Una historia de la radio (como tantas otras)

Una historia de la radio (como tantas otras)

por Alex Koumori

Por José-Luis Rangel



La revista QST, en su número online del 22 de septiembre de 2021, contiene el siguiente relato de una anécdota ocurrida en el año 1989 en la costa de Veracruz. La relata el usuario con el indicativo XE20JL, radioaficionado de larga trayectoria y colaborador habitual de la revista.


Mi nombre es XE20JL. He sido radioaficionado desde hace más de 30 años. Digo “he sido” aunque yo no sé si la radioafición sigue existiendo. Quienes seguimos transmitiendo sentimos que, más que practicar la disciplina, estamos actuando una suerte de recreación histórica privada. Pero esa es otro asunto. Como casi todos los que crecimos en La Esmeralda durante los años 70 y los 80, la culpa de que me introdujera a la radioafición es de XE21HK. Hay que recordar que para los años 80, La Esmeralda era poco más que un lugar de descanso para los camiones que iban del puerto al centro del país. Pero hasta en el pueblo más pequeñito, en el más recóndito rincón, se encuentra la magia más mínima. Esa magia, en La Esmeralda, se llamaba XE21HK.


XE21HK siempre tenía detrás a un ejército de niños que lo seguíamos a todas partes. Era poco mayor que nosotros. Vivía en una casa pequeña atrás del parador de camiones, con un padre que siempre pareció tenerle mucha paciencia. Todos queríamos ser su amigo. Mi madre decía que, cuando tenía 12 años, XE21HK se había quedado dormido en la mañana del torneo nacional de matemáticas, cuya cuota había sido pagada mediante una recaudación en que había participado el pueblo entero. Llegó justo a tiempo para ser descalificado. La madre de unos de mis amigos decía que, a los 13, había fallado a propósito el penal que hubiera llevado a los Tiburoncitos de La Esmeralda a la semifinal en Veracruz y probablemente a la final en Ciudad de México. En 1987, cuando descubrió el radio, XE21HK tenía 18 años y había regresado al pueblo después de abandonar la carrera de analista político en la capital. Caminaba siempre con la cabeza agachada, como pidiendo perdón a un pueblo cuya confianza en él era imposible de matar. Algo nos convencía de que él era especial.


Todo empezó con un radio de onda corta que su padre le trajo en uno de sus viajes al puerto. Como con casi todas sus aficiones anteriores, la obsesión fue instantánea. Pero, conforme pasaba el tiempo, su afición a la radio no hacía sino crecer y con ella, la cantidad de equipo de transmisión que poseía.  Pronto, la pequeña casa detrás del paradero de camiones había duplicado su superficie para albergar todos los nuevos transmisores y receptores que sumaba a su estación. Esta vez, parecía que XE21HK había encontrado su camino. Más tarde resultaría que no, que la radioafición no era más que otro interés pasajero: uno que, en todo caso, duraría un poco más que los otros. 


Cuando XE21HK por fin consiguió una antena rómbica para su estación (tras haber construido un tercer apéndice a la casa de su padre) el pueblo entero se congregó para ver la instalación. Hacía un par de años que XE21HK era muy activo en 14MHz, conectándose con radioaficionados de todo el continente y todos en La Esmeralda nos habíamos empapado de las novedades de la música y la moda que nuestro prodigio nos traía desde Estados Unidos, de forma que no era raro ver caminando por el pueblo a clones de Bauhaus, los Beastie Boys o los Ramones. Con la nueva antena, XE21HK iba a poder comunicarse con las partes más lejanas del planeta y quién sabe qué mundos se le abrirían a La Esmeralda.

La anécdota que quiero contar sucedió en 1989. XE21HK, como siempre, se encontraba de madrugada intentando conectar con las estaciones del sudeste asiático que le faltaban. Su objetivo, claro, era alcanzar la licencia W.A.Z., lo cual nunca sucedería. Aquella noche era particularmente fría y XE21HK había decidido terminar temprano, cuando recibió una señal procedente de JO…. La emoción de haber conectado con Japón se transformó en sorpresa cuando XE21HK notó que la transmisión se brincaba el protocolo y empezaba directamente con un mensaje de voz. El mensaje fue el siguiente.


[VOZ AGUDA QUE DICE “SEKKUSUSHITAIDESU KA”]


XE21HK esperó, inmóvil. Ocurrencias así eran tan raras que había que estar seguro que había sucedido. Su mente, por su parte, empezaba a maquinar. Pasaron algunos segundos antes de que volviera a llegar una señal de JO…:


[VOZ AGUDA QUE DICE “SEKKUSUSHITAIDESU KA”, CON MÁS URGENCIA]


Inmediatamente, XE21HK saltó. Volvía a su estación 1 minuto después con tres diccionarios. Su mente sacaba conclusiones como loca. Tras varias horas de traducir de japonés a francés, de francés a inglés y de inglés a español, determinó que el mensaje decía: “¿Estás ahí?”.


XE21HK se puso pálido. La pregunta, el tono de la voz, la señal débil y, ahora, el mensaje, confirmaban sus salvajes sospechas. XE21HK sabía que Japón había sufrido un terremoto ese día por la mañana y, aunque se decía que había sido leve, no descartaba que al menos una persona necesitara su ayuda. El año anterior, XE21HK había tenido la oportunidad de viajar a Baja California con el grupo de radioaficionados que el gobierno había convocado para ayudar en las labores de rescate de los damnificados por el huracán Paulina. El día antes del viaje, había decidido quedarse con la excusa de que su padre se encontraba en el puerto y que no había nadie que cuidara la casa.


Ahora, XE21HK tenía la oportunidad de redimirse y poner sus habilidades radiofónicas al servicio de la humanidad. Contempló un plan de acción durante algunos segundos. Traducir una respuesta a lo largo de tres idiomas hubiera tomado demasiado tiempo y la persona del otro lado del radio podía estar a segundos de perder la vida. Sin pensarlo más, XE21HK repitió la pregunta de regreso. Todo quedó en silencio. Pasaron varios segundos. Después, de JO… llegó una risa infantil y después nada. XE21HK esperó durante horas frente al receptor.


No sé como, pero todo el pueblo nos enteramos de lo que pasó. Con el tiempo, XE21HK entendió que la pregunta que había escuchado esa noche no se traduce como “¿Estás ahí?” sino como algo parecido a “¿Quieres acostarte conmigo?” y que todo el asunto había sido una broma. Poco a poco, las transmisiones de XE21HK fueron menos frecuentes hasta que abandonó la radio por completo. Me hubiera gustado creer que la decepción fue tan grande que hizo que XE21HK perdiera el interés en el radio, pero lo más probable es que hubiera sucedido de todas formas.


Hace unos 10 años viajé al puerto para unos negocios y me encontré a XE21HK. Nos sentamos en una cafetería del malecón. Para cuando las tazas de café se volvieron cervezas, XE21HK me preguntó si recordaba todo el asunto de JO… Por vergüenza, dije que no, aunque lo recordaba perfectamente. XE21HK ignoró mi respuesta y me contó:


“Después del asunto aquel de JO…, seguí conectando un rato. Incluso trabajé una estación en el Tibet. ¡El Tibet! Pero ya nada era lo mismo ¿ok? Cada vez que conectaba y hacíamos todo el protocolo, “XE21HK llamando y escucha”, todo eso, me acordaba del dichoso asunto y me arruinaba la experiencia. Y pues lo dejé. Pero escucha, en 1999 murió mi papá y regresé a La Esmeralda para sacar todas las cosas de la casa. Por diversión, entré a la estación y me senté. Mi papá la había dejado intacta. De pronto, ¿te imaginas? Una llamada de JO… Hasta nervioso me puse. Inmediatamente le mandé mensaje por telegrafía:


-.-. .... .. -. --. .- ... / .- / - --- -.. .- / - ..- / .--. . .-. .-. .- / -- .- -.. .-. . .-.-.


Lo que pasó después, jamás lo podría haber soñado. No te voy a hacer el cuento largo, pero del otro lado no se encontraba la voz de aquella vez sino la de un hombre ya viejo y cansado, hablando perfecto inglés, un hombre que recordaba todo aquel asunto. Resulta que, 10 años antes, aquel gran radioaficionado había dejado abierta la puerta de su estudio y su hijo pequeño, que sabía operar bien el equipo, había aprovechado para hacer su travesura. Desde entonces, movido por el rígido código que compartimos todos los radioaficionados, el hombre había intentado conectar conmigo para pedirme disculpas por el incidente.”

“A mí todo eso me pareció gracioso y, por morboso, decidir platicar un rato con él y provocarlo. Le pregunté, sarcásticamente, cuánto tiempo pensaba seguir intentando esa transmisión. El hombre se rió. Dijo: “Había decidido que, si para el amanecer del día de mañana, no recibía su perdón, me mataría”. Mi humor cambió de golpe, claro. De pronto, me vi conversando con el hombre acerca de nuestra vida y nuestros arrepentimientos. Las horas pasaban. En algún momento, incluso, contuve las lágrimas. Me dijo que hacía años que no veía a su hijo. Le conté todos mis fracasos. Me dije a mí mismo que, si lograba hablar con el hombre hasta que amaneciera, todo estaría bien. Me quedé dormido cuando iba a empezar a clarear. Me desperté ya de día. Llamé a JO… pero nunca volví a recibir respuesta. Meses más tarde, sin embargo, me llegó una tarjeta QSL de Japón. Un recordatorio de ese pequeño milagro secreto.”


Cuando nos despedimos, le pregunté a XE21HK si todavía conservaba la tarjeta QSL. “No lo sé” contestó. “Debe estar tirada por ahí en algún cajón.”

Gracias por haber leído toda la historia, disfruta un descuento en la colección con el código: MX3HK

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Notas:

1) QST es una publicación mensual de radioafición que se sigue publicando al día de hoy. Es una publicación clásica, para muchos la mejor.

2) XE20JL es la señal distintiva del autor del relato. Esta es una señal propia y única que cada radioaficionado tiene en el mundo. El prefijo XE designa el país (México).

3) La antena rómbica es una antena muy buena en cuanto a orientación pero complicada para el armado ya que ocupa mucha altura y espacio.

4) 14 MHz se refiere a la banda de 20 metros. Es una de las bandas del espectros radioeléctrico asignada a los radioaficionados en el mundo por la ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones).

5) W.A.Z. es una licencia que certifica haber comunicado a todas las zonas del mundo.

6) La señal distintiva del radioaficionado que comenta no se describe en su totalidad por discreción, pero el prefijo indica que proviene de Japón.

7) Por respeto al lector, no traducimos aquí este mensaje.